Hoy tuvimos una actividad muy interesante, en la que hablamos de situaciones y cosas del pasado que las participantes recordaron.
Bajo el lema de "yo me acuerdo" fuimos haciendo un ejercicio para recoger costumbres y tradiciones que se han ido perdiendo. Este fue el resultado:
Yo me acuerdo que mi mamá siempre hacía los té para cuando uno estaba enfermo. Los tés no se hierven porque las plantas pierden sus propiedades, hay que calentar el agua primero y después se le echan las hierbas, y se apaga el té poniéndole un plato encima.
Yo me acuerdo que en el trapiche uno comía las espumas. Los trapiches de ahora no son como los de antes, ya no hay bueyes dándole vueltas al molino y todo funciona con eletricidad. Mi hijo me llevó a pasear a uno y no me gustó.
Yo me acuerdo q ue antes se alumbraba con canfinera, y no había luz eléctrica.
Yo me acuerdo que antes uno siempre andaba a caballo o en carreta, ahora todo son buses y carros.
Antes las muchachas no se vestían tan peladas. Ahora hay mucha inmoralidad, a mí me da vergüenza ver las fachas en las que andan, y los muchachos también, que ni se meten las faldas.
Antes la vida era más barata, más honesta. La gente no robaba ni mataba como ahora, que no se puede ni salir a la calle.
Yo me acuerdo que las puertas s e cerraban con "tranca" y uno no pasaba llaves ni nada de eso.
En mi casa lavábamos con jabón amarillo, "jabón de chancho". Con ese jabón también mamá nos lavaba la cabeza.
Cuando uno se enfermaba de la panza, lo sobaban por si era pega. Mi mamá nos daba purgante de sal con hojasén.
Estas fueron las colaboraciones de las señoras, y seguimos conversando un poco sobre el tema de las minifaldas, los bailes, las fachas de los muchachos y la inseguridad ciudadana.
* Nos acompañaron 4 señoras: Orfilia, Anita, Elieth y María Teresa.
lunes
Taller #13. Historia y cultura. Guanacaste.
Estoy un poco triste porque me robaron la cámara de fotos en el aeropuerto. Dejé el bolso descuidado y me la sacaron, y ahora bueno, ya veré cómo me las arreglo para documentar los talleres.
Hoy tuvimos nuestro taller de historia y cultura de Guanacaste. Les llevé un mapa de la provincia, un disco con música de allá, y algunos libros con imágenes para que se pasaran y las pudieran ver. Como estoy con mucho trabajo, no he vuelto a cocinar nada para los talleres, y entonces no llevé ninguna comida típica para presentar. Conté una leyenda de José Ramírez Saizar: "El jícaro de Cayure".
No pude encontrar el material audiovisual que había pensado llevar, entonces pusimos música de marimba y algunas bailaron un poco. Conversamos eso sí, sobre comidas de la región, sobre todo de maíz, como los atoles y las diversas comidas que se preparan con tipos distintos de maíz (yo no sabía que hay maíz morado, con el que se hace una chicha especial que es como un atol).
Ninguna de las señoras del Hogar es guanacasteca, pero sí sabían bastante de la región y doña Elieth, que canta mucho, cantó esa canción que dice "Yo te llevo en el alma como una perlita..." La verdad es que no me la sé, pero a ella le salió muy bonita.
Hoy fuimos 10, y nos acompañó María la flaquita, que está perdiendo el cabello y entonces le da vergüenza salir, pero le llamó la atención la música y se nos unió (con la condición de que no le tomáramos fotos... igual no tengo cámara :(
Hoy tuvimos nuestro taller de historia y cultura de Guanacaste. Les llevé un mapa de la provincia, un disco con música de allá, y algunos libros con imágenes para que se pasaran y las pudieran ver. Como estoy con mucho trabajo, no he vuelto a cocinar nada para los talleres, y entonces no llevé ninguna comida típica para presentar. Conté una leyenda de José Ramírez Saizar: "El jícaro de Cayure".
No pude encontrar el material audiovisual que había pensado llevar, entonces pusimos música de marimba y algunas bailaron un poco. Conversamos eso sí, sobre comidas de la región, sobre todo de maíz, como los atoles y las diversas comidas que se preparan con tipos distintos de maíz (yo no sabía que hay maíz morado, con el que se hace una chicha especial que es como un atol).
Ninguna de las señoras del Hogar es guanacasteca, pero sí sabían bastante de la región y doña Elieth, que canta mucho, cantó esa canción que dice "Yo te llevo en el alma como una perlita..." La verdad es que no me la sé, pero a ella le salió muy bonita.
Hoy fuimos 10, y nos acompañó María la flaquita, que está perdiendo el cabello y entonces le da vergüenza salir, pero le llamó la atención la música y se nos unió (con la condición de que no le tomáramos fotos... igual no tengo cámara :(
sábado
Taller #12 Frutas.
Hoy hicimos un conversatorio que inició con las manzanas de agua. Llevé un paquete que me regalaron en la Feria de Zapote, que estaban bien grandes y muy ricas.
Se me había ocurrido hacer un taller sobre este tema porque mi familia es de zona rural, y entonces siempre estuve acostumbrada a comer frutas de aquí. Sin embargo, de unos años para acá he visto que cada vez es más difícil conseguir algunas frutas, y que otras se consiguen pero son carísimas.
Conversé sobre esto con las señoras, y en efecto, llegamos a la misma conclusión: ahora, mucha manzana pera, y mucha uva en el supermercado, pero a los productores de aquí nadie les da pelota y entonces tienen que vender la tierra o comenzar a cultivar otras cosas que sí se vendan.
En la conversación salieron a relucir los nísperos, las guabas, las anonas, los jocotes, los mamones chinos, las manzanas rosa, las mangas pingüinas, las naranjillas, las mandarinas y los limones dulces, los membrillos, las frambuesas, los cases, las granadillas...
Fue un conversatorio largo y tendido, y recordamos cómo de chiquillos siempre andábamos con lombrices por estar comiendo frutas directamente del árbol sin lavar, y que en realidad era más fácil conseguir qué comer. Según doña Orfilia, que vivía en el puro campo, ella era pobre, pero los pobres siempre tenían qué comer, porque había árboles frutales por todas partes, y los vecinos eran mucho más solidarios que ahora. En general a ellas les parece una pena que se haya perdido toda esa tradición, y doña Elieth, que tiene familia aquí en Curridabat, hasta mencionaba que es muy triste que ahora la gente ni siquiera tiene patio en la casa, y que no pueden sembrar nada, que todo hay que comprarlo carísimo en el súpermercado.
*En la actividad hubo 12 personas.
Se me había ocurrido hacer un taller sobre este tema porque mi familia es de zona rural, y entonces siempre estuve acostumbrada a comer frutas de aquí. Sin embargo, de unos años para acá he visto que cada vez es más difícil conseguir algunas frutas, y que otras se consiguen pero son carísimas.
Conversé sobre esto con las señoras, y en efecto, llegamos a la misma conclusión: ahora, mucha manzana pera, y mucha uva en el supermercado, pero a los productores de aquí nadie les da pelota y entonces tienen que vender la tierra o comenzar a cultivar otras cosas que sí se vendan.
En la conversación salieron a relucir los nísperos, las guabas, las anonas, los jocotes, los mamones chinos, las manzanas rosa, las mangas pingüinas, las naranjillas, las mandarinas y los limones dulces, los membrillos, las frambuesas, los cases, las granadillas...
Fue un conversatorio largo y tendido, y recordamos cómo de chiquillos siempre andábamos con lombrices por estar comiendo frutas directamente del árbol sin lavar, y que en realidad era más fácil conseguir qué comer. Según doña Orfilia, que vivía en el puro campo, ella era pobre, pero los pobres siempre tenían qué comer, porque había árboles frutales por todas partes, y los vecinos eran mucho más solidarios que ahora. En general a ellas les parece una pena que se haya perdido toda esa tradición, y doña Elieth, que tiene familia aquí en Curridabat, hasta mencionaba que es muy triste que ahora la gente ni siquiera tiene patio en la casa, y que no pueden sembrar nada, que todo hay que comprarlo carísimo en el súpermercado.
*En la actividad hubo 12 personas.
Taller #11. Leyendas II
Con mis hermanas, fui a visitar el hogar por la mañana. Llevamos materiales para ilustrar, y el taller de leyendas preparado, pero nos topamos con la sorpresa de que unos estudiantes de la Sta. Paula estaban haciendo TCU y tenían la sala ocupada.
Nos fuimos con doña Marianita y doña Elieth a conversar afuera, y al final fue una mañana productiva, porque nos contaron dos leyendas. Una es la versión de doña Marianita para La Llorona:
Dicen que había una muchacha jovencita que tenía un novio. Él la dejó embarazada. Como el novio era de gente rica, entonces la muchacha no dijo nada y se mejoró a escondidas. Cuando el bebé nació, ella lo tiró al río, y la corriente se lo llevó.
En esto, se le apareció un ángel:
"¿Qué es lo que has hecho?"
"Nada", le respondió ella, porque no sabía que era un ángel.
"Vos no regresarás a tu casa, quedarás castigada por Dios y ahora te quedaréis (sic) río arriba y río abajo cogiendo a tu bebé".
En la casa la buscaron y no la encontraron, pero con el tiempo la echaron al olvido y no hablaron de ella nunca más.
Una vez mi mamá se fue a lavar al río (ella enjabonaba la ropa y la ponía al sol en una piedra, después la aporreaba y se la llevaba a serenar y al día siguiente la enjuagaba otra vez y la tendía en un alambre), y dejó la ropa en el alambre porque ya era tarde. Al otro día cuando volvió, se encontró la ropa toda revolcada y pensó que había sido el tigre. Entonces, como tenía que lavar más, llamó a mi tío y lo sentó en una piedra alta, a cuidar que no viniera el tigre. Pero el chiquito lo que vio fue una llorona chinga, mechuda y que aullaba como loca. Ella es así porque se volvió loca porque Dios la maldijo y no la deja coger al bebé que el río se está llevando. Y entonces mi tío le avisó a mi mamá y salieron huyendo, porque la Llorona es cosa mala y dicen que si lo agarra a uno lo ahorca.
Ya para estas alturas mis hermanas tienen una cara de miedo que ni para qué. Pero doña Marianita está súper emocionada, porque a ella le encantan los cuentos de sustos y espantos. Y nos cuenta otro:
Dicen que era un muchacho joven que vivía con los papás. El papá era muy callejero, y la pobre mamá se quejaba y se quejaba. Un día le dice el muchacho a la señora "mamá, yo vuir a buscar a ver onde es questá mi tata". "No, dejálo, que si vos también te vas, entonces me da miedo dormirme", le respondió la mamá. Pero el chiquillo decidió que iba a asustar al papá. Se forró con unos cueros y se guindó unas cadenas en el pescuezo y de los brazos.
El muchacho se fue a esperar al papá en la calle y cuando éste venía para la casa, le salió pegando gritos. Pero el papá lo reconoció y lo maldijo: "ahora te vas a quedar así para siempre, mal hijo, porque el hombre es de la calle y la mujer de la casa, y al hombre solo Dios lo cuida". Y el muchacho salió huyendo y quedó convertido en el espanto.
Cuando el papá llegó a la casa, le contó a la esposa lo que había pasado y le dijo "no lo esperés porque no va a volver, yo le eché una maldición". Y le puso "Cadejos" porque el muchacho se llamaba "Alejo". Y desde entonces el Cadejos es el compañero del hombre callejero.
Una vez mi papá... mi papá tocaba guitarra y se iba a dar serenatas... y un día le agarró tarde para devolverse al abra (en ese tiempo la tierra era del que la trabajaba).
Y ese día le salió el Cadejos. Decía mi papá que tiene los ojos redondos y colorados. Y que lo volvió a ver y él ya vio que era el Cadejos. Y este lo siguió casi hasta llegar a la casa... Estas historias son positivas...
Mis hermanas se vuelven a ver con una cara de susto... Y doña Elieth cuenta que sí, que esas historias son "positivas", o sea, verdaderas. Y nos dice que para evitar esos espantos que le salen a uno en el descampado, lo que hay que hacer es andar siempre con uno las "7 hierbas": albahaca, romero, artemisa, ajenjo, ruda, llantén y mirto, que se ponen en alcohol y se frotan por el cuerpo para apartar los agüizotes y los espantos.
Nos fuimos con doña Marianita y doña Elieth a conversar afuera, y al final fue una mañana productiva, porque nos contaron dos leyendas. Una es la versión de doña Marianita para La Llorona:
Dicen que había una muchacha jovencita que tenía un novio. Él la dejó embarazada. Como el novio era de gente rica, entonces la muchacha no dijo nada y se mejoró a escondidas. Cuando el bebé nació, ella lo tiró al río, y la corriente se lo llevó.
En esto, se le apareció un ángel:
"¿Qué es lo que has hecho?"
"Nada", le respondió ella, porque no sabía que era un ángel.
"Vos no regresarás a tu casa, quedarás castigada por Dios y ahora te quedaréis (sic) río arriba y río abajo cogiendo a tu bebé".
En la casa la buscaron y no la encontraron, pero con el tiempo la echaron al olvido y no hablaron de ella nunca más.
Una vez mi mamá se fue a lavar al río (ella enjabonaba la ropa y la ponía al sol en una piedra, después la aporreaba y se la llevaba a serenar y al día siguiente la enjuagaba otra vez y la tendía en un alambre), y dejó la ropa en el alambre porque ya era tarde. Al otro día cuando volvió, se encontró la ropa toda revolcada y pensó que había sido el tigre. Entonces, como tenía que lavar más, llamó a mi tío y lo sentó en una piedra alta, a cuidar que no viniera el tigre. Pero el chiquito lo que vio fue una llorona chinga, mechuda y que aullaba como loca. Ella es así porque se volvió loca porque Dios la maldijo y no la deja coger al bebé que el río se está llevando. Y entonces mi tío le avisó a mi mamá y salieron huyendo, porque la Llorona es cosa mala y dicen que si lo agarra a uno lo ahorca.
Ya para estas alturas mis hermanas tienen una cara de miedo que ni para qué. Pero doña Marianita está súper emocionada, porque a ella le encantan los cuentos de sustos y espantos. Y nos cuenta otro:
Dicen que era un muchacho joven que vivía con los papás. El papá era muy callejero, y la pobre mamá se quejaba y se quejaba. Un día le dice el muchacho a la señora "mamá, yo vuir a buscar a ver onde es questá mi tata". "No, dejálo, que si vos también te vas, entonces me da miedo dormirme", le respondió la mamá. Pero el chiquillo decidió que iba a asustar al papá. Se forró con unos cueros y se guindó unas cadenas en el pescuezo y de los brazos.
El muchacho se fue a esperar al papá en la calle y cuando éste venía para la casa, le salió pegando gritos. Pero el papá lo reconoció y lo maldijo: "ahora te vas a quedar así para siempre, mal hijo, porque el hombre es de la calle y la mujer de la casa, y al hombre solo Dios lo cuida". Y el muchacho salió huyendo y quedó convertido en el espanto.
Cuando el papá llegó a la casa, le contó a la esposa lo que había pasado y le dijo "no lo esperés porque no va a volver, yo le eché una maldición". Y le puso "Cadejos" porque el muchacho se llamaba "Alejo". Y desde entonces el Cadejos es el compañero del hombre callejero.
Una vez mi papá... mi papá tocaba guitarra y se iba a dar serenatas... y un día le agarró tarde para devolverse al abra (en ese tiempo la tierra era del que la trabajaba).
Y ese día le salió el Cadejos. Decía mi papá que tiene los ojos redondos y colorados. Y que lo volvió a ver y él ya vio que era el Cadejos. Y este lo siguió casi hasta llegar a la casa... Estas historias son positivas...
Mis hermanas se vuelven a ver con una cara de susto... Y doña Elieth cuenta que sí, que esas historias son "positivas", o sea, verdaderas. Y nos dice que para evitar esos espantos que le salen a uno en el descampado, lo que hay que hacer es andar siempre con uno las "7 hierbas": albahaca, romero, artemisa, ajenjo, ruda, llantén y mirto, que se ponen en alcohol y se frotan por el cuerpo para apartar los agüizotes y los espantos.
lunes
Taller# 10. Plantas medicinales
Llevé unas muestras chiquiticas: juanilama, manzanilla, romero, orégano, tomillo, zacate limón, gengibre y culantro coyote. Nos juntamos alrededor de la mesa a conversar. Doña Orfilia siempre llega, le gusta mucho trabajar, y se nos unieron doña María, doña Josefa, María Teresa, Carmen, y doña Elieth. Hablamos mucho de plantas medicinales, y me dieron un montón de remedios caseros. Transcribo:
Mozote caballo: es un arbusto. La cascarita se echa en agua y suelta una baba que se toma. Cura la gastritis.
Cardosanto: hay blanco y amarillo. Se toma en infusiones, para matar parásitos.
Llantén: esa mata nace sola como mala hierba, y no se puede sembrar. En ensalada sabe rica y también sirve para la piorrea. También es buen tratamiento para las várices y para limpiar los pulmones.
Jazmín: en té, sirve para la digestión.
Borraja: quita el catarro.
Ajo: para el dolor de oído y los nervios. Es antibiótico y quita el mal aliento. La leche de ajo sirve para matar las lombrices.
Cuculmeca: en té sirve para quitar la anemia.
Achicoria: también sirve para la anemia.
Yerbabuena: quita el mal aliento y el dolor de estómago.
Chile picante: para la úlcera estomacal, es bueno comer chile picante fresco, sin vinagres.
Culantro coyote: la mata entera, hervida en leche, sirve para quitar la anemia.
Ciprés: en té sirve para los nervios. Las gárgaras desinflaman las glándulas (amígdalas).
Tilo: sirve para calmar los nervios.
Semilla de aguacate: se raspa y se echa en alcohol. En frotaciones sirve para quitar el dolor de huesos y otros dolores musculares.
Hojas de guayaba: para parar la diarrea.
Zanahoria: también quita la diarrea.
Camote: para la diarrea.
Tomillo: se cocina en agua y se deja enfriar. Se toma con miel en las noches, para tratar el asma.
Ruda: se soasa y se ponen emplastos en la "nuque". Quita la migraña. Con leche sirve para el asma.
Romero: para el dolor de estómago y para poner negro el cabello.
Manzanilla: para el dolor de estómago y para aclarar el cabello.
Zacate limón: para la gripe, la tos, la bronquitis. También para las infecciones de riñones.
Guarumo: para el dolor de cabeza, para el estómago (las embarazadas no deben tomar guarumo, es abortivo). Se usa para adelgazar.
Albahaca: para el dolor de estómago, el dolor de oido, purificar el sistema respiratorio. También sirve para cocinar.
Uña de gato: para bajar la presión.
Cucaracha (o Sanguinaria): para bajar el azúcar y para los problemas uterinos.
Fresco de Mozote: quita la gastritis.
Targuá: para la piorrea, se saca una lechita que tienen las hojas y se frota en las encías.
Canela: para la cistitis.
Piñuela: para el dolor de oído.
Sábila: para las heridas, las quemaduras y las lesiones de la piel en general.
Conversamos montones hoy, parece ser un tema que les interesa mucho a las señoras. La lista está grande e interesante, y de fijo voy a seguir utilizando estos remedios caseros.
* En total, 6 personas asistieron al taller.
Y la frase del día fue de doña Orfilia:
"Hay que tomar remedios caseros, porque la medicina es muy cara... sólo la consulta cuesta veinte colones.".
Mozote caballo: es un arbusto. La cascarita se echa en agua y suelta una baba que se toma. Cura la gastritis.
Cardosanto: hay blanco y amarillo. Se toma en infusiones, para matar parásitos.
Llantén: esa mata nace sola como mala hierba, y no se puede sembrar. En ensalada sabe rica y también sirve para la piorrea. También es buen tratamiento para las várices y para limpiar los pulmones.
Jazmín: en té, sirve para la digestión.
Borraja: quita el catarro.
Ajo: para el dolor de oído y los nervios. Es antibiótico y quita el mal aliento. La leche de ajo sirve para matar las lombrices.
Cuculmeca: en té sirve para quitar la anemia.
Achicoria: también sirve para la anemia.
Yerbabuena: quita el mal aliento y el dolor de estómago.
Chile picante: para la úlcera estomacal, es bueno comer chile picante fresco, sin vinagres.
Culantro coyote: la mata entera, hervida en leche, sirve para quitar la anemia.
Ciprés: en té sirve para los nervios. Las gárgaras desinflaman las glándulas (amígdalas).
Tilo: sirve para calmar los nervios.
Semilla de aguacate: se raspa y se echa en alcohol. En frotaciones sirve para quitar el dolor de huesos y otros dolores musculares.
Hojas de guayaba: para parar la diarrea.
Zanahoria: también quita la diarrea.
Camote: para la diarrea.
Tomillo: se cocina en agua y se deja enfriar. Se toma con miel en las noches, para tratar el asma.
Ruda: se soasa y se ponen emplastos en la "nuque". Quita la migraña. Con leche sirve para el asma.
Romero: para el dolor de estómago y para poner negro el cabello.
Manzanilla: para el dolor de estómago y para aclarar el cabello.
Zacate limón: para la gripe, la tos, la bronquitis. También para las infecciones de riñones.
Guarumo: para el dolor de cabeza, para el estómago (las embarazadas no deben tomar guarumo, es abortivo). Se usa para adelgazar.
Albahaca: para el dolor de estómago, el dolor de oido, purificar el sistema respiratorio. También sirve para cocinar.
Uña de gato: para bajar la presión.
Cucaracha (o Sanguinaria): para bajar el azúcar y para los problemas uterinos.
Fresco de Mozote: quita la gastritis.
Targuá: para la piorrea, se saca una lechita que tienen las hojas y se frota en las encías.
Canela: para la cistitis.
Piñuela: para el dolor de oído.
Sábila: para las heridas, las quemaduras y las lesiones de la piel en general.
Conversamos montones hoy, parece ser un tema que les interesa mucho a las señoras. La lista está grande e interesante, y de fijo voy a seguir utilizando estos remedios caseros.
* En total, 6 personas asistieron al taller.
Y la frase del día fue de doña Orfilia:
"Hay que tomar remedios caseros, porque la medicina es muy cara... sólo la consulta cuesta veinte colones.".
Taller#8 Cuentos.
A este taller le hice un cambio radical. Cuando comencé a planear las actividades, no estaba contando con que muchas personas no saben leer ni escribir, y que no conocen muchas cosas que yo pensé que sí conocerían. Cuando hice el sondeo sobre Carmen Lyra y los cuentos de la Tía Panchita, no me esperaba que tan poca gente supiera sobre el tema.
Decidí llevarles los cuentos de angustias y paisajes, les leí "Los colores" de Salazar Herrera. Les encantó este cuento. Intenté contarlo de una forma dinámica, que las hiciera reir, y el resultado fue que más gente se acercó. Entonces saqué los materiales y, inspiradas en el cuento, dibujamos ruedas de carreta. Conversamos sobre las carretas, los bueyes, los boyeros y toda la tradición de transportes que se ha perdido, como los caminos de mulas, los cayucos, las balsas, el caballo, las mulas, etc.
Me pidieron que les leyera más cuentos, entonces les leí El puente, El cholo y La dulzaina. Estuvimos casi hasta el almuerzo contando cuentos y comentando. Creo que les gusta más que las actividades sean en la mañana. Según me explicó Grettel, las señoras tienen una vida muy sedentaria, y entonces los momentos importantes del día son las comidas, porque se reúnen en el comedor, conversan, toman el almuerzo y después descansan un rato. Entonces, tener una actividad después del desayuno, ayuda a "matar el tiempo" hasta la hora del almuerzo y hace el día más interesante.
* Hoy estuvieron 12 personas escuchando los cuentos, y 7 dibujaron y pintaron sus ruedas de carreta.
Decidí llevarles los cuentos de angustias y paisajes, les leí "Los colores" de Salazar Herrera. Les encantó este cuento. Intenté contarlo de una forma dinámica, que las hiciera reir, y el resultado fue que más gente se acercó. Entonces saqué los materiales y, inspiradas en el cuento, dibujamos ruedas de carreta. Conversamos sobre las carretas, los bueyes, los boyeros y toda la tradición de transportes que se ha perdido, como los caminos de mulas, los cayucos, las balsas, el caballo, las mulas, etc.
Me pidieron que les leyera más cuentos, entonces les leí El puente, El cholo y La dulzaina. Estuvimos casi hasta el almuerzo contando cuentos y comentando. Creo que les gusta más que las actividades sean en la mañana. Según me explicó Grettel, las señoras tienen una vida muy sedentaria, y entonces los momentos importantes del día son las comidas, porque se reúnen en el comedor, conversan, toman el almuerzo y después descansan un rato. Entonces, tener una actividad después del desayuno, ayuda a "matar el tiempo" hasta la hora del almuerzo y hace el día más interesante.
* Hoy estuvieron 12 personas escuchando los cuentos, y 7 dibujaron y pintaron sus ruedas de carreta.
Taller#7 Gastronomía 1. El maíz
Hice pan de elote y hablamos de comida.
Me dieron la receta del atol, del tamal de elote y de las chorreadas.
El tamal de elote lleva leche agria, elote rallado, azúcar, queso, un poquito de sal, y dice doña Orfilia que ella, para que quede más durito, le ponía un poquito de MasaRica (doña Elieth opina que es trampa). El tamal se cocina en una olla de hierro forrada con hojas de plátano, y se le ponen unas brasas encina para que quede dorado. Las chorreadas parece que hacen con la misma lógica, pero en vez de hornear, uno hace como "arepas" en el comal, poniendo cucharadas de la mezcla y esparciéndolas.
El elote, según afirman estas señoras, es EL ingrediente. Se puede usar para mil cosas, desde atoles hasta sopas, y es nutritivo, rico y barato... o bueno, era barato cuando uno lo sembraba en la casa. Y aquí se acordaron de fincas, cafetales, ganado, maizales, frijolares y demás. Y claro, es súper interesante escuchar a la gente hablar de aquellos tiempos cuando Costa Rica tenía soberanía alimentaria... lástima que ya no es así.
Durante esta conversación decoramos elotes dibujados en papel con la técnica de los bodoquitos. Fue... cansado, no al final hasta yo estaba medio muerta, porque no es lo mismo estar en el kínder y hacer bodoques, jeje. Pero lo logramos, y los resultados fueron muy muy bonitos.
En la merienda se comieron su pancito, que les gustó mucho y hasta me aplaudieron. Me sentí toda orgullosa, sobre todo porque nunca había hecho pan de elote y según ellas me quedó riquísimo. Al final alcanzó para todo el mundo, hasta para las enfermeras, y entonces tuvimos un café bien bonito.
Ya todo el mundo está más repuesto de las recientes muertes y entonces ha sido un poco más fácil retomar el hilo de los talleres y recoger información valiosa.
* Hoy hubo mucha gente alrededor, la mayoría no hizo su elotito de bodoques, sino que se quedaron por ahí esperando la hora del café, jejeje. En total hicimos 10 elotes, que quedaron todos lindísimos. Hoy don Augusto también se animó, pero nos hizo un elote pintado con crayones que me regaló al final.
Me dieron la receta del atol, del tamal de elote y de las chorreadas.
El tamal de elote lleva leche agria, elote rallado, azúcar, queso, un poquito de sal, y dice doña Orfilia que ella, para que quede más durito, le ponía un poquito de MasaRica (doña Elieth opina que es trampa). El tamal se cocina en una olla de hierro forrada con hojas de plátano, y se le ponen unas brasas encina para que quede dorado. Las chorreadas parece que hacen con la misma lógica, pero en vez de hornear, uno hace como "arepas" en el comal, poniendo cucharadas de la mezcla y esparciéndolas.
El elote, según afirman estas señoras, es EL ingrediente. Se puede usar para mil cosas, desde atoles hasta sopas, y es nutritivo, rico y barato... o bueno, era barato cuando uno lo sembraba en la casa. Y aquí se acordaron de fincas, cafetales, ganado, maizales, frijolares y demás. Y claro, es súper interesante escuchar a la gente hablar de aquellos tiempos cuando Costa Rica tenía soberanía alimentaria... lástima que ya no es así.
Durante esta conversación decoramos elotes dibujados en papel con la técnica de los bodoquitos. Fue... cansado, no al final hasta yo estaba medio muerta, porque no es lo mismo estar en el kínder y hacer bodoques, jeje. Pero lo logramos, y los resultados fueron muy muy bonitos.
En la merienda se comieron su pancito, que les gustó mucho y hasta me aplaudieron. Me sentí toda orgullosa, sobre todo porque nunca había hecho pan de elote y según ellas me quedó riquísimo. Al final alcanzó para todo el mundo, hasta para las enfermeras, y entonces tuvimos un café bien bonito.
Ya todo el mundo está más repuesto de las recientes muertes y entonces ha sido un poco más fácil retomar el hilo de los talleres y recoger información valiosa.
* Hoy hubo mucha gente alrededor, la mayoría no hizo su elotito de bodoques, sino que se quedaron por ahí esperando la hora del café, jejeje. En total hicimos 10 elotes, que quedaron todos lindísimos. Hoy don Augusto también se animó, pero nos hizo un elote pintado con crayones que me regaló al final.
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