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lunes

Taller#19. Gastronomía. El pejibaye.

Para el taller de hoy, quería traer pejibayes, pero en el súper no había. Conversamos sobre los pejibayes, que la mayoría de las señoras solo han comido de la forma tradicional: hervidos.

Muchas no sabían que el pejibaye se puede hacer en crema y usarse en ensalada, pero doña Elieth sí conoce la harina de pejibaye y ha hecho pan. Dice que es muy fácil de hacer, que se prepara igual que el pan de elote, con queso rallado, agua, huevo, azúcar, sal y royal. También, que se puede hacer dulce o salado dependiendo del gusto de la persona, pero que a ella le gusta más el salado. Yo después les voy a traer algún plato de pejibaye (empanadas o pan) porque voy a seguir viniendo al hogar aunque termine el TCU.

Hay una señora nueva, Tetei, que era indigente y entonces camina siempre con una bolsa de plástico llena de trapos. No hay manera de que suelte la bolsa, ni para comer. Es una señora divertida y un poco malcriada. Uno de los muchachos que trabajan acá tiene el pelo largo, y cuando pasa Tetei siempre le dice "señora, tráigame una pastilla que me duele mucho la pierna", para molestarlo por el pelo largo. A ella también le gusta mucho hablar de comida, lástima que no estaba para los otros talleres de gastronomía.

Volviendo al pejibaye, hablamos de lo peligrosa que es la palma, cubierta de espinas, que son muy "enconosas" (o sea, que se infectan muy rápido bajo la piel) y que punzan durísimo. Más de una tuvo un hermano o un conocido que quedó como "el crucificado" en una palma de pejibaye mientras intentaba bajar un racimo.

También hablamos de lo rico que es el palmito de pejibaye, más rico que cualquier otro, pero ahora mucho más difícil de conseguir y carísimo. Quedamos en seguir hablando de este delicioso tema en otra oportunidad, y prometí llevarles algún pancito.

* Estuvimos 7 personas en el taller

Taller#14. "Yo me acuerdo"

Hoy tuvimos una actividad muy interesante, en la que hablamos de situaciones y cosas del pasado que las participantes recordaron.

Bajo el lema de "yo me acuerdo" fuimos haciendo un ejercicio para recoger costumbres y tradiciones que se han ido perdiendo. Este fue el resultado:

Yo me acuerdo que mi mamá siempre hacía los té para cuando uno estaba enfermo. Los tés no se hierven porque las plantas pierden sus propiedades, hay que calentar el agua primero y después se le echan las hierbas, y se apaga el té poniéndole un plato encima.

Yo me acuerdo que en el trapiche uno comía las espumas. Los trapiches de ahora no son como los de antes, ya no hay bueyes dándole vueltas al molino y todo funciona con eletricidad. Mi hijo me llevó a pasear a uno y no me gustó.

Yo me acuerdo q ue antes se alumbraba con canfinera, y no había luz eléctrica.

Yo me acuerdo que antes uno siempre andaba a caballo o en carreta, ahora todo son buses y carros.

Antes las muchachas no se vestían tan peladas. Ahora hay mucha inmoralidad, a mí me da vergüenza ver las fachas en las que andan, y los muchachos también, que ni se meten las faldas.

Antes la vida era más barata, más honesta. La gente no robaba ni mataba como ahora, que no se puede ni salir a la calle.

Yo me acuerdo que las puertas s e cerraban con "tranca" y uno no pasaba llaves ni nada de eso.

En mi casa lavábamos con jabón amarillo, "jabón de chancho". Con ese jabón también mamá nos lavaba la cabeza.

Cuando uno se enfermaba de la panza, lo sobaban por si era pega. Mi mamá nos daba purgante de sal con hojasén.

Estas fueron las colaboraciones de las señoras, y seguimos conversando un poco sobre el tema de las minifaldas, los bailes, las fachas de los muchachos y la inseguridad ciudadana.

* Nos acompañaron 4 señoras: Orfilia, Anita, Elieth y María Teresa.

Taller #13. Historia y cultura. Guanacaste.

Estoy un poco triste porque me robaron la cámara de fotos en el aeropuerto. Dejé el bolso descuidado y me la sacaron, y ahora bueno, ya veré cómo me las arreglo para documentar los talleres.

Hoy tuvimos nuestro taller de historia y cultura de Guanacaste. Les llevé un mapa de la provincia, un disco con música de allá, y algunos libros con imágenes para que se pasaran y las pudieran ver. Como estoy con mucho trabajo, no he vuelto a cocinar nada para los talleres, y entonces no llevé ninguna comida típica para presentar. Conté una leyenda de José Ramírez Saizar: "El jícaro de Cayure".

No pude encontrar el material audiovisual que había pensado llevar, entonces pusimos música de marimba y algunas bailaron un poco. Conversamos eso sí, sobre comidas de la región, sobre todo de maíz, como los atoles y las diversas comidas que se preparan con tipos distintos de maíz (yo no sabía que hay maíz morado, con el que se hace una chicha especial que es como un atol).

Ninguna de las señoras del Hogar es guanacasteca, pero sí sabían bastante de la región y doña Elieth, que canta mucho, cantó esa canción que dice "Yo te llevo en el alma como una perlita..." La verdad es que no me la sé, pero a ella le salió muy bonita.

Hoy fuimos 10, y nos acompañó María la flaquita, que está perdiendo el cabello y entonces le da vergüenza salir, pero le llamó la atención la música y se nos unió (con la condición de que no le tomáramos fotos... igual no tengo cámara :(

sábado

Taller #12 Frutas.

Hoy hicimos un conversatorio que inició con las manzanas de agua. Llevé un paquete que me regalaron en la Feria de Zapote, que estaban bien grandes y muy ricas.
Se me había ocurrido hacer un taller sobre este tema porque mi familia es de zona rural, y entonces siempre estuve acostumbrada a comer frutas de aquí. Sin embargo, de unos años para acá he visto que cada vez es más difícil conseguir algunas frutas, y que otras se consiguen pero son carísimas.
Conversé sobre esto con las señoras, y en efecto, llegamos a la misma conclusión: ahora, mucha manzana pera, y mucha uva en el supermercado, pero a los productores de aquí nadie les da pelota y entonces tienen que vender la tierra o comenzar a cultivar otras cosas que sí se vendan.

En la conversación salieron a relucir los nísperos, las guabas, las anonas, los jocotes, los mamones chinos, las manzanas rosa, las mangas pingüinas, las naranjillas, las mandarinas y los limones dulces, los membrillos, las frambuesas, los cases, las granadillas...

Fue un conversatorio largo y tendido, y recordamos cómo de chiquillos siempre andábamos con lombrices por estar comiendo frutas directamente del árbol sin lavar, y que en realidad era más fácil conseguir qué comer. Según doña Orfilia, que vivía en el puro campo, ella era pobre, pero los pobres siempre tenían qué comer, porque había árboles frutales por todas partes, y los vecinos eran mucho más solidarios que ahora. En general a ellas les parece una pena que se haya perdido toda esa tradición, y doña Elieth, que tiene familia aquí en Curridabat, hasta mencionaba que es muy triste que ahora la gente ni siquiera tiene patio en la casa, y que no pueden sembrar nada, que todo hay que comprarlo carísimo en el súpermercado.

*En la actividad hubo 12 personas.