Me ha costado un mundo este TCU. Hace muchos años que trabajo, y tuve que dejar la universidad tirada por mucho tiempo. Es muy triste no haber podido concluirlo, porque de verdad que traté. Solo me faltaron las 5 horas de intercambios, que no pude hacer porque es extremadamente difícil ponerse de acuerdo con los compañeros, y al final, como tardé tanto, solo quedaba yo.
Esta modalidad de los intercambios me parece más bien contraproducente. Creo que a los compañeros de música sí los beneficia, porque las capacidades de ellos son diferentes y su oferta de talleres es más limitada. Pero a mí me habría costado menos hacer 25 talleres en el Hogar de Curri, donde ya tenía el espacio y los horarios asignados.
De todas formas, la experiencia ha sido enriquecedora para mí. Durante este año de trabajo he aprendido a valorar mucho más a las personas adultas mayores. A respetar sus conocimientos y rescatarlos, a compartir con ellas y dejar que me enseñen. Creo que a pesar de mis limitaciones de horarios, he podido desarrollar una relación muy emocional con las señoras del Hogar. Ellas han venido a llenar un espacio que estaba vacío y se los agradezco mucho.
He aprendido a desarrollar nuevas formas de relacionarme con personas que tienen capacidades diferentes a las mías, visiones de mundo distintas y formas de expresarse y relacionarse a las que no estaba acostumbrada. Conocer este mundo ha sido muy interesante para mí. En mi familia existe la creencia de que solo los hijos malagradecidos y malos llevan a sus padres a un Hogar de Ancianos, y que en estos lugares los adultos mayores sufren mucho y se deprimen. Después de este año, creo que eso es mentira: en este Hogar, las personas que atienden a los adultos mayores lo hacen de corazón, con mucha dedicación y amor por su trabajo. Desde Doña Dora y Grettel (las encargadas) hasta don Manuel Antonio (el señor de la puerta), pasando por las señoras de la cocina, las conserjes, las enfermeras. Toda la gente que trabaja aquí ama su trabajo y se desvive por las y los ancianos del Hogar.
Eso me ha estimulado a buscar otros recursos en otras partes, porque el Hogar está abierto a las colaboraciones de la gente. Le he comentado a mis amigos, a mis familiares, hemos recogido ropa y otras cosas para llevar. Los presupuestos de estos lugares siempre son muy bajos, y más bien depende en gran medida de las comunidades que los albergan que los ancianos tengan buenas condiciones de vida. El caso de Curri me parece muy digno de rescatar, porque es una comunidad muy organizada, que trabaja por el bienestar de sus habitantes, y eso se nota mucho en la infraestructura del Hogar.
Por otra parte, me parece muy importante el trabajo que realiza esta modalidad de TCU. Siempre me ha interesado mucho el tema del conocimiento, y esta ha sido una buena oportunidad para poner en práctica algunas metodologías de intercambio de conocimientos que hemos diseñado en mi oficina. La facilitación de espacios colaborativos me parece el ámbito más adecuado para realizar un rescate de tradiciones orales y sistematizarlas de manera que puedan ser aprovechadas por otras personas. Vivimos en una sociedad en la que el conocimiento tácito no es valorado de la forma en que se lo merece, y se desprecian las tradiciones orales, considerándolas "cultura de segunda clase" cuando en realidad son las que perfilan y construyen el ser idiosincrático del grupo humano que las comparte.
Aprender a valorar estas manifestaciones populares es muy importante para mantener al menos un indicio de identidad nacional, pero sobre todo para darle voz a un grupo de personas que en nuestro imaginario cultural no producen nada y deben ser apartadas por la sociedad: las y los adultos mayores. Estas personas son las depositarias de un saber que no todos conocemos y que deberíamos comenzar a explorar como una opción de vida más sana y armónica: la medicina natural, la comida casera, las fuentes de energía renovables, el transporte no contaminante, el consumo responsable y la producción limpia. Es muy curioso que todas estas prácticas "avant garde" que están tan en boga en este momento no toman en cuenta la experiencia de las personas que las practicaron como forma de vida en años pasados. Este es otro indicio de que como sociedad nos estamos moviendo en la dirección equivocada.
Por último, agradezco al Hogar de Ancianos de Curridabat por la oportunidad que me han brindado al abrirme incondicionalmente las puertas de su Institución. Y aunque no haya podido completar los talleres de intercambio, presento este informe final no solo como prueba de que mi interés en este proyecto no ha menguado en ningún momento, y como colaboración al TCU de Rescate de Tradiciones Orales y Artes Verbales de la Universidad de Costa Rica, institución académica que presta un gran servicio a la comunidad costarricense al habilitar este tipo de espacios de generación e intercambio de conocimientos.
Este informe representa para mí una pequeña muestra de lo que las herramientas tecnológicas pueden hacer en el marco del rescate de tradiciones orales, campo de gran importancia para mí y en el que trabajo desde hace 3 años con mi cooperativa. Espero que sea un buen aporte para el TCU, y estoy a disposición para cualquier consulta sobre las herramientas (blogger y picasaweb) que he utilizado para realizar la sistematización de datos de mi proyecto.
Muchas gracias.
Adriana Sánchez. C. 993719
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lunes
Taller#18. Taller de historia y cultura. San José.
Nuestro taller de historia y cultura de San José se convirtió más bien en un taller sobre la GAM, porque para amenizar traje el disco del trío de mi tío Alejo, que es de San Ramón de Alajuela.
Hoy las señoras del lado de Cartago participaron más. Doña Magdalena, que es de Paraíso, nos dio su receta del rompope:
3 litros de leche
2 tazas de azúcar
6 yemas batidas
clavos de olor
astillas de canela
vainilla
guaro al gusto
Se hierve la leche y se le va echando poco a poco el azúcar. Se agregan las yamas batidas, los clavos y la canela. Una vez que se corta, se apea del fuego y se pasa por el colador. Se le agrega el guaro y la vainilla y se sirve tibio, con pan batido.
Doña Marianita nos dio su receta de arroz con leche:
1/2 libra de arroz
1 botella de l eche
1 huevo
2 cucharadas de mantequilla
1/4 de libra de azúcar
astillas de canela
Escoger y lavar el arroz. Hervirlo en 4 tazas de agua, hasta que se reviente. Después se le pone la leche, la canela, el azúcar, la mantequilla y la yema del huevo. Se revuelve bien hasta que se espese.
Les había prometido desde hacía días llevarles una Conchería de Magón, y les leí "Mercando leña", que las divirtió mucho.
Hoy las señoras del lado de Cartago participaron más. Doña Magdalena, que es de Paraíso, nos dio su receta del rompope:
3 litros de leche
2 tazas de azúcar
6 yemas batidas
clavos de olor
astillas de canela
vainilla
guaro al gusto
Se hierve la leche y se le va echando poco a poco el azúcar. Se agregan las yamas batidas, los clavos y la canela. Una vez que se corta, se apea del fuego y se pasa por el colador. Se le agrega el guaro y la vainilla y se sirve tibio, con pan batido.
Doña Marianita nos dio su receta de arroz con leche:
1/2 libra de arroz
1 botella de l eche
1 huevo
2 cucharadas de mantequilla
1/4 de libra de azúcar
astillas de canela
Escoger y lavar el arroz. Hervirlo en 4 tazas de agua, hasta que se reviente. Después se le pone la leche, la canela, el azúcar, la mantequilla y la yema del huevo. Se revuelve bien hasta que se espese.
Les había prometido desde hacía días llevarles una Conchería de Magón, y les leí "Mercando leña", que las divirtió mucho.
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Taller#17. Creencias y culturas populares.
Hoy básicamente contamos dichos y creencias de la cultura popular. Participaron 9 personas.
Bombas
Ayer pasé por tu casa
y me tiraste un limón
si no me lo capeo
me das por el corazón.
Del cielo bajó un pintor
para pintar tu hermosura
y al verte tan vieja y fea
se le cuajó la pintura.
Sabanero sabanero
sabanero sin sabana
a mi cama no se arrima
ningún hijo de su mama.
Los hombres y los pericos
tienen cierto parecido
entre más viejos se ponen
más verdes son los bandidos.
Adivinanzas
¿Oro no es
plata no es?
R/El plátano
En el fondo del mar hay una vaca negra
y ni a pico ni a palo la pueden sacar. ¿Quién es?
R/La noche
¿Agua pasa por mi casa
cate de mi corazón?
R/El aguacate
Dos hermanas muy unidas
que caminan a un compas
con las piernas por delante
y los ojos por detrás.
R/Las tijeras
Creencias.
Serenarse es malo.
No hay que bañarse en viernes santo porque se convierte en sirena.
Cuando una mujer está en "sus días" no puede lavarse la cabeza.
Si una embarazada sale durante un eclipse, el bebé nace manchado.
Los mezquinos se quitan frotándolos con un limón partido a la mitad que esté pegado al palo.
Si le barren los pies no se casa.
Si se ve en el espejo después de la media noche se hace bruja.
Si deja sal detrás de la puerta no entran brujas a la casa.
Se pone la escoba patas arriba detrás de la puerta para que se vayan las visitas.
Si juega con candelas en la noche se orina.
El ombligo de los bebés se tira al mar para que no se mueran ahogados.
Bombas
Ayer pasé por tu casa
y me tiraste un limón
si no me lo capeo
me das por el corazón.
Del cielo bajó un pintor
para pintar tu hermosura
y al verte tan vieja y fea
se le cuajó la pintura.
Sabanero sabanero
sabanero sin sabana
a mi cama no se arrima
ningún hijo de su mama.
Los hombres y los pericos
tienen cierto parecido
entre más viejos se ponen
más verdes son los bandidos.
Adivinanzas
¿Oro no es
plata no es?
R/El plátano
En el fondo del mar hay una vaca negra
y ni a pico ni a palo la pueden sacar. ¿Quién es?
R/La noche
¿Agua pasa por mi casa
cate de mi corazón?
R/El aguacate
Dos hermanas muy unidas
que caminan a un compas
con las piernas por delante
y los ojos por detrás.
R/Las tijeras
Creencias.
Serenarse es malo.
No hay que bañarse en viernes santo porque se convierte en sirena.
Cuando una mujer está en "sus días" no puede lavarse la cabeza.
Si una embarazada sale durante un eclipse, el bebé nace manchado.
Los mezquinos se quitan frotándolos con un limón partido a la mitad que esté pegado al palo.
Si le barren los pies no se casa.
Si se ve en el espejo después de la media noche se hace bruja.
Si deja sal detrás de la puerta no entran brujas a la casa.
Se pone la escoba patas arriba detrás de la puerta para que se vayan las visitas.
Si juega con candelas en la noche se orina.
El ombligo de los bebés se tira al mar para que no se mueran ahogados.
Taller#16. Gastronomía. Picadillos
No sabía que hay tantas cosas de las que se puede hacer picadillo. Uno de los que más me gustan, que es el de papaya, me parecía súper "exótico".
Pero hoy descubrí, conversando con doña Marianita, doña Orfilia y doña Elieth que hay otro montón de cosas de las que se puede hacer picadillo.
Hay picadillo de raíz de papaya, que se hace cuando cortan un palo de papaya. La raíz se saca y dicen que se lava y se prepara igual que el de papaya, y que sabe parecido pero más rico.
Picadillo de flores de ayote con huevo. Este ni me lo puedo imaginar.
Picadillo de quelites de chayote. He comido quelites, pero solo en sopa. Dicen que se hace con papa y que queda muy rico.
Picadillo de flores de itabo. Esto nunca me ha gustado, pero dice doña Elieth que el amargo sí se le puede quitar. Que lo que pasa es que la gente lava la flor de itabo después de picarla, y que por eso es que se amarga.
Picadillo de plátano maduro. Otro que ni me imagino, pero que debe ser riquísimo. Se hace con plátanos que no estén muy maduros, para que no se suavice mucho.
Picadillo de hojas de ñampí con carne molida. Bueno, este no me parece tan raro, cuando viví en Brasil comí algo parecido.
Picadillo de ayote en leche. Este sí lo he probado, mi abuela hacía uno muy rico.
Y después están los corrientes: de papa, de plátano verde, de chayote con elote, de arracache, de palmito, de vainica con zanahoria, entre otros. Como no llevé boquita (porque no tuve tiempo para cocinar), llegamos a la hora de almuerzo con la boca hecha agua!
*Recetas de Orfilia, Marianita y Elieth.
Pero hoy descubrí, conversando con doña Marianita, doña Orfilia y doña Elieth que hay otro montón de cosas de las que se puede hacer picadillo.
Hay picadillo de raíz de papaya, que se hace cuando cortan un palo de papaya. La raíz se saca y dicen que se lava y se prepara igual que el de papaya, y que sabe parecido pero más rico.
Picadillo de flores de ayote con huevo. Este ni me lo puedo imaginar.
Picadillo de quelites de chayote. He comido quelites, pero solo en sopa. Dicen que se hace con papa y que queda muy rico.
Picadillo de flores de itabo. Esto nunca me ha gustado, pero dice doña Elieth que el amargo sí se le puede quitar. Que lo que pasa es que la gente lava la flor de itabo después de picarla, y que por eso es que se amarga.
Picadillo de plátano maduro. Otro que ni me imagino, pero que debe ser riquísimo. Se hace con plátanos que no estén muy maduros, para que no se suavice mucho.
Picadillo de hojas de ñampí con carne molida. Bueno, este no me parece tan raro, cuando viví en Brasil comí algo parecido.
Picadillo de ayote en leche. Este sí lo he probado, mi abuela hacía uno muy rico.
Y después están los corrientes: de papa, de plátano verde, de chayote con elote, de arracache, de palmito, de vainica con zanahoria, entre otros. Como no llevé boquita (porque no tuve tiempo para cocinar), llegamos a la hora de almuerzo con la boca hecha agua!
*Recetas de Orfilia, Marianita y Elieth.
Taller#14. "Yo me acuerdo"
Hoy tuvimos una actividad muy interesante, en la que hablamos de situaciones y cosas del pasado que las participantes recordaron.
Bajo el lema de "yo me acuerdo" fuimos haciendo un ejercicio para recoger costumbres y tradiciones que se han ido perdiendo. Este fue el resultado:
Yo me acuerdo que mi mamá siempre hacía los té para cuando uno estaba enfermo. Los tés no se hierven porque las plantas pierden sus propiedades, hay que calentar el agua primero y después se le echan las hierbas, y se apaga el té poniéndole un plato encima.
Yo me acuerdo que en el trapiche uno comía las espumas. Los trapiches de ahora no son como los de antes, ya no hay bueyes dándole vueltas al molino y todo funciona con eletricidad. Mi hijo me llevó a pasear a uno y no me gustó.
Yo me acuerdo q ue antes se alumbraba con canfinera, y no había luz eléctrica.
Yo me acuerdo que antes uno siempre andaba a caballo o en carreta, ahora todo son buses y carros.
Antes las muchachas no se vestían tan peladas. Ahora hay mucha inmoralidad, a mí me da vergüenza ver las fachas en las que andan, y los muchachos también, que ni se meten las faldas.
Antes la vida era más barata, más honesta. La gente no robaba ni mataba como ahora, que no se puede ni salir a la calle.
Yo me acuerdo que las puertas s e cerraban con "tranca" y uno no pasaba llaves ni nada de eso.
En mi casa lavábamos con jabón amarillo, "jabón de chancho". Con ese jabón también mamá nos lavaba la cabeza.
Cuando uno se enfermaba de la panza, lo sobaban por si era pega. Mi mamá nos daba purgante de sal con hojasén.
Estas fueron las colaboraciones de las señoras, y seguimos conversando un poco sobre el tema de las minifaldas, los bailes, las fachas de los muchachos y la inseguridad ciudadana.
* Nos acompañaron 4 señoras: Orfilia, Anita, Elieth y María Teresa.
Bajo el lema de "yo me acuerdo" fuimos haciendo un ejercicio para recoger costumbres y tradiciones que se han ido perdiendo. Este fue el resultado:
Yo me acuerdo que mi mamá siempre hacía los té para cuando uno estaba enfermo. Los tés no se hierven porque las plantas pierden sus propiedades, hay que calentar el agua primero y después se le echan las hierbas, y se apaga el té poniéndole un plato encima.
Yo me acuerdo que en el trapiche uno comía las espumas. Los trapiches de ahora no son como los de antes, ya no hay bueyes dándole vueltas al molino y todo funciona con eletricidad. Mi hijo me llevó a pasear a uno y no me gustó.
Yo me acuerdo q ue antes se alumbraba con canfinera, y no había luz eléctrica.
Yo me acuerdo que antes uno siempre andaba a caballo o en carreta, ahora todo son buses y carros.
Antes las muchachas no se vestían tan peladas. Ahora hay mucha inmoralidad, a mí me da vergüenza ver las fachas en las que andan, y los muchachos también, que ni se meten las faldas.
Antes la vida era más barata, más honesta. La gente no robaba ni mataba como ahora, que no se puede ni salir a la calle.
Yo me acuerdo que las puertas s e cerraban con "tranca" y uno no pasaba llaves ni nada de eso.
En mi casa lavábamos con jabón amarillo, "jabón de chancho". Con ese jabón también mamá nos lavaba la cabeza.
Cuando uno se enfermaba de la panza, lo sobaban por si era pega. Mi mamá nos daba purgante de sal con hojasén.
Estas fueron las colaboraciones de las señoras, y seguimos conversando un poco sobre el tema de las minifaldas, los bailes, las fachas de los muchachos y la inseguridad ciudadana.
* Nos acompañaron 4 señoras: Orfilia, Anita, Elieth y María Teresa.
Taller #13. Historia y cultura. Guanacaste.
Estoy un poco triste porque me robaron la cámara de fotos en el aeropuerto. Dejé el bolso descuidado y me la sacaron, y ahora bueno, ya veré cómo me las arreglo para documentar los talleres.
Hoy tuvimos nuestro taller de historia y cultura de Guanacaste. Les llevé un mapa de la provincia, un disco con música de allá, y algunos libros con imágenes para que se pasaran y las pudieran ver. Como estoy con mucho trabajo, no he vuelto a cocinar nada para los talleres, y entonces no llevé ninguna comida típica para presentar. Conté una leyenda de José Ramírez Saizar: "El jícaro de Cayure".
No pude encontrar el material audiovisual que había pensado llevar, entonces pusimos música de marimba y algunas bailaron un poco. Conversamos eso sí, sobre comidas de la región, sobre todo de maíz, como los atoles y las diversas comidas que se preparan con tipos distintos de maíz (yo no sabía que hay maíz morado, con el que se hace una chicha especial que es como un atol).
Ninguna de las señoras del Hogar es guanacasteca, pero sí sabían bastante de la región y doña Elieth, que canta mucho, cantó esa canción que dice "Yo te llevo en el alma como una perlita..." La verdad es que no me la sé, pero a ella le salió muy bonita.
Hoy fuimos 10, y nos acompañó María la flaquita, que está perdiendo el cabello y entonces le da vergüenza salir, pero le llamó la atención la música y se nos unió (con la condición de que no le tomáramos fotos... igual no tengo cámara :(
Hoy tuvimos nuestro taller de historia y cultura de Guanacaste. Les llevé un mapa de la provincia, un disco con música de allá, y algunos libros con imágenes para que se pasaran y las pudieran ver. Como estoy con mucho trabajo, no he vuelto a cocinar nada para los talleres, y entonces no llevé ninguna comida típica para presentar. Conté una leyenda de José Ramírez Saizar: "El jícaro de Cayure".
No pude encontrar el material audiovisual que había pensado llevar, entonces pusimos música de marimba y algunas bailaron un poco. Conversamos eso sí, sobre comidas de la región, sobre todo de maíz, como los atoles y las diversas comidas que se preparan con tipos distintos de maíz (yo no sabía que hay maíz morado, con el que se hace una chicha especial que es como un atol).
Ninguna de las señoras del Hogar es guanacasteca, pero sí sabían bastante de la región y doña Elieth, que canta mucho, cantó esa canción que dice "Yo te llevo en el alma como una perlita..." La verdad es que no me la sé, pero a ella le salió muy bonita.
Hoy fuimos 10, y nos acompañó María la flaquita, que está perdiendo el cabello y entonces le da vergüenza salir, pero le llamó la atención la música y se nos unió (con la condición de que no le tomáramos fotos... igual no tengo cámara :(
sábado
Taller #11. Leyendas II
Con mis hermanas, fui a visitar el hogar por la mañana. Llevamos materiales para ilustrar, y el taller de leyendas preparado, pero nos topamos con la sorpresa de que unos estudiantes de la Sta. Paula estaban haciendo TCU y tenían la sala ocupada.
Nos fuimos con doña Marianita y doña Elieth a conversar afuera, y al final fue una mañana productiva, porque nos contaron dos leyendas. Una es la versión de doña Marianita para La Llorona:
Dicen que había una muchacha jovencita que tenía un novio. Él la dejó embarazada. Como el novio era de gente rica, entonces la muchacha no dijo nada y se mejoró a escondidas. Cuando el bebé nació, ella lo tiró al río, y la corriente se lo llevó.
En esto, se le apareció un ángel:
"¿Qué es lo que has hecho?"
"Nada", le respondió ella, porque no sabía que era un ángel.
"Vos no regresarás a tu casa, quedarás castigada por Dios y ahora te quedaréis (sic) río arriba y río abajo cogiendo a tu bebé".
En la casa la buscaron y no la encontraron, pero con el tiempo la echaron al olvido y no hablaron de ella nunca más.
Una vez mi mamá se fue a lavar al río (ella enjabonaba la ropa y la ponía al sol en una piedra, después la aporreaba y se la llevaba a serenar y al día siguiente la enjuagaba otra vez y la tendía en un alambre), y dejó la ropa en el alambre porque ya era tarde. Al otro día cuando volvió, se encontró la ropa toda revolcada y pensó que había sido el tigre. Entonces, como tenía que lavar más, llamó a mi tío y lo sentó en una piedra alta, a cuidar que no viniera el tigre. Pero el chiquito lo que vio fue una llorona chinga, mechuda y que aullaba como loca. Ella es así porque se volvió loca porque Dios la maldijo y no la deja coger al bebé que el río se está llevando. Y entonces mi tío le avisó a mi mamá y salieron huyendo, porque la Llorona es cosa mala y dicen que si lo agarra a uno lo ahorca.
Ya para estas alturas mis hermanas tienen una cara de miedo que ni para qué. Pero doña Marianita está súper emocionada, porque a ella le encantan los cuentos de sustos y espantos. Y nos cuenta otro:
Dicen que era un muchacho joven que vivía con los papás. El papá era muy callejero, y la pobre mamá se quejaba y se quejaba. Un día le dice el muchacho a la señora "mamá, yo vuir a buscar a ver onde es questá mi tata". "No, dejálo, que si vos también te vas, entonces me da miedo dormirme", le respondió la mamá. Pero el chiquillo decidió que iba a asustar al papá. Se forró con unos cueros y se guindó unas cadenas en el pescuezo y de los brazos.
El muchacho se fue a esperar al papá en la calle y cuando éste venía para la casa, le salió pegando gritos. Pero el papá lo reconoció y lo maldijo: "ahora te vas a quedar así para siempre, mal hijo, porque el hombre es de la calle y la mujer de la casa, y al hombre solo Dios lo cuida". Y el muchacho salió huyendo y quedó convertido en el espanto.
Cuando el papá llegó a la casa, le contó a la esposa lo que había pasado y le dijo "no lo esperés porque no va a volver, yo le eché una maldición". Y le puso "Cadejos" porque el muchacho se llamaba "Alejo". Y desde entonces el Cadejos es el compañero del hombre callejero.
Una vez mi papá... mi papá tocaba guitarra y se iba a dar serenatas... y un día le agarró tarde para devolverse al abra (en ese tiempo la tierra era del que la trabajaba).
Y ese día le salió el Cadejos. Decía mi papá que tiene los ojos redondos y colorados. Y que lo volvió a ver y él ya vio que era el Cadejos. Y este lo siguió casi hasta llegar a la casa... Estas historias son positivas...
Mis hermanas se vuelven a ver con una cara de susto... Y doña Elieth cuenta que sí, que esas historias son "positivas", o sea, verdaderas. Y nos dice que para evitar esos espantos que le salen a uno en el descampado, lo que hay que hacer es andar siempre con uno las "7 hierbas": albahaca, romero, artemisa, ajenjo, ruda, llantén y mirto, que se ponen en alcohol y se frotan por el cuerpo para apartar los agüizotes y los espantos.
Nos fuimos con doña Marianita y doña Elieth a conversar afuera, y al final fue una mañana productiva, porque nos contaron dos leyendas. Una es la versión de doña Marianita para La Llorona:
Dicen que había una muchacha jovencita que tenía un novio. Él la dejó embarazada. Como el novio era de gente rica, entonces la muchacha no dijo nada y se mejoró a escondidas. Cuando el bebé nació, ella lo tiró al río, y la corriente se lo llevó.
En esto, se le apareció un ángel:
"¿Qué es lo que has hecho?"
"Nada", le respondió ella, porque no sabía que era un ángel.
"Vos no regresarás a tu casa, quedarás castigada por Dios y ahora te quedaréis (sic) río arriba y río abajo cogiendo a tu bebé".
En la casa la buscaron y no la encontraron, pero con el tiempo la echaron al olvido y no hablaron de ella nunca más.
Una vez mi mamá se fue a lavar al río (ella enjabonaba la ropa y la ponía al sol en una piedra, después la aporreaba y se la llevaba a serenar y al día siguiente la enjuagaba otra vez y la tendía en un alambre), y dejó la ropa en el alambre porque ya era tarde. Al otro día cuando volvió, se encontró la ropa toda revolcada y pensó que había sido el tigre. Entonces, como tenía que lavar más, llamó a mi tío y lo sentó en una piedra alta, a cuidar que no viniera el tigre. Pero el chiquito lo que vio fue una llorona chinga, mechuda y que aullaba como loca. Ella es así porque se volvió loca porque Dios la maldijo y no la deja coger al bebé que el río se está llevando. Y entonces mi tío le avisó a mi mamá y salieron huyendo, porque la Llorona es cosa mala y dicen que si lo agarra a uno lo ahorca.
Ya para estas alturas mis hermanas tienen una cara de miedo que ni para qué. Pero doña Marianita está súper emocionada, porque a ella le encantan los cuentos de sustos y espantos. Y nos cuenta otro:
Dicen que era un muchacho joven que vivía con los papás. El papá era muy callejero, y la pobre mamá se quejaba y se quejaba. Un día le dice el muchacho a la señora "mamá, yo vuir a buscar a ver onde es questá mi tata". "No, dejálo, que si vos también te vas, entonces me da miedo dormirme", le respondió la mamá. Pero el chiquillo decidió que iba a asustar al papá. Se forró con unos cueros y se guindó unas cadenas en el pescuezo y de los brazos.
El muchacho se fue a esperar al papá en la calle y cuando éste venía para la casa, le salió pegando gritos. Pero el papá lo reconoció y lo maldijo: "ahora te vas a quedar así para siempre, mal hijo, porque el hombre es de la calle y la mujer de la casa, y al hombre solo Dios lo cuida". Y el muchacho salió huyendo y quedó convertido en el espanto.
Cuando el papá llegó a la casa, le contó a la esposa lo que había pasado y le dijo "no lo esperés porque no va a volver, yo le eché una maldición". Y le puso "Cadejos" porque el muchacho se llamaba "Alejo". Y desde entonces el Cadejos es el compañero del hombre callejero.
Una vez mi papá... mi papá tocaba guitarra y se iba a dar serenatas... y un día le agarró tarde para devolverse al abra (en ese tiempo la tierra era del que la trabajaba).
Y ese día le salió el Cadejos. Decía mi papá que tiene los ojos redondos y colorados. Y que lo volvió a ver y él ya vio que era el Cadejos. Y este lo siguió casi hasta llegar a la casa... Estas historias son positivas...
Mis hermanas se vuelven a ver con una cara de susto... Y doña Elieth cuenta que sí, que esas historias son "positivas", o sea, verdaderas. Y nos dice que para evitar esos espantos que le salen a uno en el descampado, lo que hay que hacer es andar siempre con uno las "7 hierbas": albahaca, romero, artemisa, ajenjo, ruda, llantén y mirto, que se ponen en alcohol y se frotan por el cuerpo para apartar los agüizotes y los espantos.
lunes
Taller# 10. Plantas medicinales
Llevé unas muestras chiquiticas: juanilama, manzanilla, romero, orégano, tomillo, zacate limón, gengibre y culantro coyote. Nos juntamos alrededor de la mesa a conversar. Doña Orfilia siempre llega, le gusta mucho trabajar, y se nos unieron doña María, doña Josefa, María Teresa, Carmen, y doña Elieth. Hablamos mucho de plantas medicinales, y me dieron un montón de remedios caseros. Transcribo:
Mozote caballo: es un arbusto. La cascarita se echa en agua y suelta una baba que se toma. Cura la gastritis.
Cardosanto: hay blanco y amarillo. Se toma en infusiones, para matar parásitos.
Llantén: esa mata nace sola como mala hierba, y no se puede sembrar. En ensalada sabe rica y también sirve para la piorrea. También es buen tratamiento para las várices y para limpiar los pulmones.
Jazmín: en té, sirve para la digestión.
Borraja: quita el catarro.
Ajo: para el dolor de oído y los nervios. Es antibiótico y quita el mal aliento. La leche de ajo sirve para matar las lombrices.
Cuculmeca: en té sirve para quitar la anemia.
Achicoria: también sirve para la anemia.
Yerbabuena: quita el mal aliento y el dolor de estómago.
Chile picante: para la úlcera estomacal, es bueno comer chile picante fresco, sin vinagres.
Culantro coyote: la mata entera, hervida en leche, sirve para quitar la anemia.
Ciprés: en té sirve para los nervios. Las gárgaras desinflaman las glándulas (amígdalas).
Tilo: sirve para calmar los nervios.
Semilla de aguacate: se raspa y se echa en alcohol. En frotaciones sirve para quitar el dolor de huesos y otros dolores musculares.
Hojas de guayaba: para parar la diarrea.
Zanahoria: también quita la diarrea.
Camote: para la diarrea.
Tomillo: se cocina en agua y se deja enfriar. Se toma con miel en las noches, para tratar el asma.
Ruda: se soasa y se ponen emplastos en la "nuque". Quita la migraña. Con leche sirve para el asma.
Romero: para el dolor de estómago y para poner negro el cabello.
Manzanilla: para el dolor de estómago y para aclarar el cabello.
Zacate limón: para la gripe, la tos, la bronquitis. También para las infecciones de riñones.
Guarumo: para el dolor de cabeza, para el estómago (las embarazadas no deben tomar guarumo, es abortivo). Se usa para adelgazar.
Albahaca: para el dolor de estómago, el dolor de oido, purificar el sistema respiratorio. También sirve para cocinar.
Uña de gato: para bajar la presión.
Cucaracha (o Sanguinaria): para bajar el azúcar y para los problemas uterinos.
Fresco de Mozote: quita la gastritis.
Targuá: para la piorrea, se saca una lechita que tienen las hojas y se frota en las encías.
Canela: para la cistitis.
Piñuela: para el dolor de oído.
Sábila: para las heridas, las quemaduras y las lesiones de la piel en general.
Conversamos montones hoy, parece ser un tema que les interesa mucho a las señoras. La lista está grande e interesante, y de fijo voy a seguir utilizando estos remedios caseros.
* En total, 6 personas asistieron al taller.
Y la frase del día fue de doña Orfilia:
"Hay que tomar remedios caseros, porque la medicina es muy cara... sólo la consulta cuesta veinte colones.".
Mozote caballo: es un arbusto. La cascarita se echa en agua y suelta una baba que se toma. Cura la gastritis.
Cardosanto: hay blanco y amarillo. Se toma en infusiones, para matar parásitos.
Llantén: esa mata nace sola como mala hierba, y no se puede sembrar. En ensalada sabe rica y también sirve para la piorrea. También es buen tratamiento para las várices y para limpiar los pulmones.
Jazmín: en té, sirve para la digestión.
Borraja: quita el catarro.
Ajo: para el dolor de oído y los nervios. Es antibiótico y quita el mal aliento. La leche de ajo sirve para matar las lombrices.
Cuculmeca: en té sirve para quitar la anemia.
Achicoria: también sirve para la anemia.
Yerbabuena: quita el mal aliento y el dolor de estómago.
Chile picante: para la úlcera estomacal, es bueno comer chile picante fresco, sin vinagres.
Culantro coyote: la mata entera, hervida en leche, sirve para quitar la anemia.
Ciprés: en té sirve para los nervios. Las gárgaras desinflaman las glándulas (amígdalas).
Tilo: sirve para calmar los nervios.
Semilla de aguacate: se raspa y se echa en alcohol. En frotaciones sirve para quitar el dolor de huesos y otros dolores musculares.
Hojas de guayaba: para parar la diarrea.
Zanahoria: también quita la diarrea.
Camote: para la diarrea.
Tomillo: se cocina en agua y se deja enfriar. Se toma con miel en las noches, para tratar el asma.
Ruda: se soasa y se ponen emplastos en la "nuque". Quita la migraña. Con leche sirve para el asma.
Romero: para el dolor de estómago y para poner negro el cabello.
Manzanilla: para el dolor de estómago y para aclarar el cabello.
Zacate limón: para la gripe, la tos, la bronquitis. También para las infecciones de riñones.
Guarumo: para el dolor de cabeza, para el estómago (las embarazadas no deben tomar guarumo, es abortivo). Se usa para adelgazar.
Albahaca: para el dolor de estómago, el dolor de oido, purificar el sistema respiratorio. También sirve para cocinar.
Uña de gato: para bajar la presión.
Cucaracha (o Sanguinaria): para bajar el azúcar y para los problemas uterinos.
Fresco de Mozote: quita la gastritis.
Targuá: para la piorrea, se saca una lechita que tienen las hojas y se frota en las encías.
Canela: para la cistitis.
Piñuela: para el dolor de oído.
Sábila: para las heridas, las quemaduras y las lesiones de la piel en general.
Conversamos montones hoy, parece ser un tema que les interesa mucho a las señoras. La lista está grande e interesante, y de fijo voy a seguir utilizando estos remedios caseros.
* En total, 6 personas asistieron al taller.
Y la frase del día fue de doña Orfilia:
"Hay que tomar remedios caseros, porque la medicina es muy cara... sólo la consulta cuesta veinte colones.".
Taller#8 Cuentos.
A este taller le hice un cambio radical. Cuando comencé a planear las actividades, no estaba contando con que muchas personas no saben leer ni escribir, y que no conocen muchas cosas que yo pensé que sí conocerían. Cuando hice el sondeo sobre Carmen Lyra y los cuentos de la Tía Panchita, no me esperaba que tan poca gente supiera sobre el tema.
Decidí llevarles los cuentos de angustias y paisajes, les leí "Los colores" de Salazar Herrera. Les encantó este cuento. Intenté contarlo de una forma dinámica, que las hiciera reir, y el resultado fue que más gente se acercó. Entonces saqué los materiales y, inspiradas en el cuento, dibujamos ruedas de carreta. Conversamos sobre las carretas, los bueyes, los boyeros y toda la tradición de transportes que se ha perdido, como los caminos de mulas, los cayucos, las balsas, el caballo, las mulas, etc.
Me pidieron que les leyera más cuentos, entonces les leí El puente, El cholo y La dulzaina. Estuvimos casi hasta el almuerzo contando cuentos y comentando. Creo que les gusta más que las actividades sean en la mañana. Según me explicó Grettel, las señoras tienen una vida muy sedentaria, y entonces los momentos importantes del día son las comidas, porque se reúnen en el comedor, conversan, toman el almuerzo y después descansan un rato. Entonces, tener una actividad después del desayuno, ayuda a "matar el tiempo" hasta la hora del almuerzo y hace el día más interesante.
* Hoy estuvieron 12 personas escuchando los cuentos, y 7 dibujaron y pintaron sus ruedas de carreta.
Decidí llevarles los cuentos de angustias y paisajes, les leí "Los colores" de Salazar Herrera. Les encantó este cuento. Intenté contarlo de una forma dinámica, que las hiciera reir, y el resultado fue que más gente se acercó. Entonces saqué los materiales y, inspiradas en el cuento, dibujamos ruedas de carreta. Conversamos sobre las carretas, los bueyes, los boyeros y toda la tradición de transportes que se ha perdido, como los caminos de mulas, los cayucos, las balsas, el caballo, las mulas, etc.
Me pidieron que les leyera más cuentos, entonces les leí El puente, El cholo y La dulzaina. Estuvimos casi hasta el almuerzo contando cuentos y comentando. Creo que les gusta más que las actividades sean en la mañana. Según me explicó Grettel, las señoras tienen una vida muy sedentaria, y entonces los momentos importantes del día son las comidas, porque se reúnen en el comedor, conversan, toman el almuerzo y después descansan un rato. Entonces, tener una actividad después del desayuno, ayuda a "matar el tiempo" hasta la hora del almuerzo y hace el día más interesante.
* Hoy estuvieron 12 personas escuchando los cuentos, y 7 dibujaron y pintaron sus ruedas de carreta.
Taller#6 Refranes.
Con dos muertes seguidas en el Hogar (hoy murió don Segundo) está un poco difícil trabajar. Es muy común, según me cuenta Grettel, que mueran varias personas seguidas en un lugar como este, sobre todo por el estado anímico que producen las muertes.
Hoy tuve más bien conversaciones aisladas con doña Orfilia, doña Marianita, doña Josefa, doña María, doña Carmen y doña María Teresa.
Ellas recordaron refranes y dichos populares que recordaban de su juventud, y lo que hice fue anotarlos y hacer una lista que transcribo a continuación:
Agua que no has de beber, déjala correr.
Río que suena es porque piedras trae.
Machete estate en tu vaina, no vayas a vaina ajena.
Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
En casa de herrero cuchillo de palo.
Oscuridad en la casa, candil en la calle.
Quien con lobos anda a aullar aprende.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
El buey lerdo se toma el agua sucia.
Al que madruga Dios le ayuda.
Tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe.
Es como ponerle un collar de perlas a un chancho.
Te lo digo Pedro, para que me entiendas Juan.
Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro.
Uno propone y Dios dispone.
Después de esto, me quedé hasta la tarde acompañando a las señoras mientras llegaba el padre para hacer la misa de don Segundo :(
Hoy tuve más bien conversaciones aisladas con doña Orfilia, doña Marianita, doña Josefa, doña María, doña Carmen y doña María Teresa.
Ellas recordaron refranes y dichos populares que recordaban de su juventud, y lo que hice fue anotarlos y hacer una lista que transcribo a continuación:
Agua que no has de beber, déjala correr.
Río que suena es porque piedras trae.
Machete estate en tu vaina, no vayas a vaina ajena.
Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
En casa de herrero cuchillo de palo.
Oscuridad en la casa, candil en la calle.
Quien con lobos anda a aullar aprende.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
El buey lerdo se toma el agua sucia.
Al que madruga Dios le ayuda.
Tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe.
Es como ponerle un collar de perlas a un chancho.
Te lo digo Pedro, para que me entiendas Juan.
Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro.
Uno propone y Dios dispone.
Después de esto, me quedé hasta la tarde acompañando a las señoras mientras llegaba el padre para hacer la misa de don Segundo :(
miércoles
Actividad #5. Taller de leyendas 1. La Segua
Hoy, a pesar de que me recibieron con la triste noticia de que don Marito Leiva había fallecido ayer, tuvimos un taller muy productivo.
A don Marito, que tenía ya bastante tiempo de estar en cama, apenas lo vi una vez. Sin embargo, me puso muy triste su muerte, en especial por el efecto que causa una pérdida de este tipo en personas mayores: doña Orfilia estaba en su habitación y no quiso salir a trabajar con las demás, y doña Magdalena pasó toda la mañana quejándose de un dolor de piernas y hablando sobre su familia y cómo ella los cuidó a todos hasta que murieron. La verdad, fue bien triste.
Pero dentro de todo, hubo una buena noticia: hay una muchacha nueva haciendo voluntariado en el Hogar. Se llama Cristina y es de Washington. Hoy conversamos un rato después del taller, y se ofreció a ayudarme los miércoles (por dicha habla bastante español y puede conversar con las señoras).
Hoy tenía planeado que hicieramos dibujos de la Segua, pero las mesas estaban ocupadas con las flores de la misa de don Marito, entonces no las pudimos utilizar. Decidí conversar un rato con ellas a ver qué me contaban sobre esta leyenda, y comencé con un estímulo oral:
"Los hombres trasnochados y borrachos tenemos más probabilidad de topárnosla cuando venimos de la cantina pasando por trillos y cafetales. Bella como el girasol, de curvas pronunciadas y grnades bustos, piernas torneadas como bizcocho de maíz, su cara por mi borrachera no se notaba muy bien.
Al pasar junto a ella me pidió fuego para encender un cigarro, de inmediato saqué mis fósforos y al encender, miré su cara de yegua, con sus grandes ojos rojos y endemoniados, caí desmayado y duré cuatro días con la lengua trabada.
¡Claro, muchachos, era la Segua!"
Después de escuchar la historia, quien más se emocionó fue doña Marianita Saravia. Ella inmediatamente deleitó a la audiencia (éramos 6, contando a Cristina) con dos historias de miedo en las que nos recordó palabras que no escuchábamos desde hace tiempo.
"Claro que sí... antes había mucha gente vagamunda que se dedicaba a asustar. Cuentan que allá por Paraíso, un señor que venía en su caballo por la noche, oyó como un llanto de bebé a la orilla de la calle... Se asomó a ver qué era y dijo "qué infeliz la mamá de este chiquito, onde lo viene a abandonar aquí en media calle" y agarró y se bajó del caballo y envolvió al chiquito -era un bebé chiquititico, casi recién nacido- en la jacket y se volvió a subir al caballo. Claro, como estaba oscuro, no vio bien lo que estaba llevando, y al rato de andar oye que el bebé le dice "Tatica, véame los dientes" y onde vuelve a ver y se encuentra con aquella cara de yegua, ¡y claro, era una segua disfrazada de bebé! Y la hizo tirada del caballo con todo y jacket, y quedó mudo un montón de días del puro susto... Eso debe ser positivo, porque a mí me han contado de mi tío Isidro, que le decíamos "Chilo" que venía de Orosi a Paraíso a pie, porque quería aprender a tocar violín. Ellos tenían una finca de ganado y él era peón y trabajaba ahí y en otras fincas también. Todos los días como a las cuatro de la tarde, tomaba café y se catrineaba (porque él era muy fino) y cogía el violín para irse a Paraíso (como no tenía caballo, se venía a pie, porque abuelo sí tenía bestia, pero él no se la agarraba).
Un día, cuando venía de vuelta para la casa, como a las 7 de la noche, vio un zopilote negritico y se imaginó que qué haría un pájaro ahí tan tarde... Siguió caminando y al rato se acordó del zopilote y se volvió a ver para atrás y en eso vio un chiquillo todo vestido de blanco que venía corriendo detrás de él. Se asustó mucho y dijo a correr y correr, y entre más corría, más se apuraba el chiquillo para alcanzarlo. Cuando llegó a Orosi, corrió a meterse en la casa de un tío que vivía en el puro centro. Llegó corriendo a empujar la puerta (en ese tiempo no había picaporte, solo tranca de esas que son un tuco de madera con un clavo) y entonces la tranca, del empujón, se arrancó y mi tío entró corriendo y gritando "Tío Tobías, tía Juanita, es Chilo, el hijo de Mana Joaquina" y les contó que se le había puesto atrás un chiquillo. "¿Ve? Eso le pasa por andar en la calle tan de noche", le dijo la tía. "Eso que usté vio no es más que una Segua, pa que no vuelva a andar de noche en la calle". Al final, estaba tan asustado (cuando un hombre siente miedo, es porque de verdad la cosa da susto) le dieron posada para esa noche. El violín amaneció tirado afuera y del chiquillo no volvió a saber... Como a las cinco de la mañana recogió los chunches y se jue sin despertar a la gente de la casa, porque tenía que trabajar. Cuando llegó a la casa ya mi abuela estaba levantada haciendo el almuerzo de la peonada y se la encontró muy preocupada porque él no había llegado a dormir. Cuando contó la historia, su mamá le prohibió bajar a Paraíso, porque dicen que ahí antes había muchas brujas. "Imagínese, que lo hubiera alcanzado esa bruja, lo deja asombrado y usté en medio de la nada sin naide que le ayude", le dijo mi abuela. Y entonces tío Chilo no volvió a bajar de noche a Paraíso".
Al terminar doña Marianita, hablamos de la importancia de este tipo de historias en el imaginario cultural de la época (le explicaron a Cristina que muchas veces estas historias con moraleja se inventaban para asustar a los hombres que se iban a emborrachar y volvían tarde a la casa. Otras, como doña Marianita, dicen que no, que esas cosas sí pasaban de verdad, porque había gente que se dedicaba a asustar, como las brujas de Paraíso y de Escazú -yo no sabía que en Paraíso hay una tradición parecida a la de Escazú en relación con las brujas-). Les comenté a las señoras que cuando yo estaba pequeña y vivía en Bahía Ballena, no teníamos luz y entonces en la noche lo que hacíamos era contar historias como esta... Doña Marianita nos decía que sí, que es que ahora la televisión ha cambiado mucho las cosas. Y concluyó con una frase que me llamó mucho la atención:
"Uno, entre más vive, más ve y más sabe."
A don Marito, que tenía ya bastante tiempo de estar en cama, apenas lo vi una vez. Sin embargo, me puso muy triste su muerte, en especial por el efecto que causa una pérdida de este tipo en personas mayores: doña Orfilia estaba en su habitación y no quiso salir a trabajar con las demás, y doña Magdalena pasó toda la mañana quejándose de un dolor de piernas y hablando sobre su familia y cómo ella los cuidó a todos hasta que murieron. La verdad, fue bien triste.
Pero dentro de todo, hubo una buena noticia: hay una muchacha nueva haciendo voluntariado en el Hogar. Se llama Cristina y es de Washington. Hoy conversamos un rato después del taller, y se ofreció a ayudarme los miércoles (por dicha habla bastante español y puede conversar con las señoras).
Hoy tenía planeado que hicieramos dibujos de la Segua, pero las mesas estaban ocupadas con las flores de la misa de don Marito, entonces no las pudimos utilizar. Decidí conversar un rato con ellas a ver qué me contaban sobre esta leyenda, y comencé con un estímulo oral:
"Los hombres trasnochados y borrachos tenemos más probabilidad de topárnosla cuando venimos de la cantina pasando por trillos y cafetales. Bella como el girasol, de curvas pronunciadas y grnades bustos, piernas torneadas como bizcocho de maíz, su cara por mi borrachera no se notaba muy bien.
Al pasar junto a ella me pidió fuego para encender un cigarro, de inmediato saqué mis fósforos y al encender, miré su cara de yegua, con sus grandes ojos rojos y endemoniados, caí desmayado y duré cuatro días con la lengua trabada.
¡Claro, muchachos, era la Segua!"
Después de escuchar la historia, quien más se emocionó fue doña Marianita Saravia. Ella inmediatamente deleitó a la audiencia (éramos 6, contando a Cristina) con dos historias de miedo en las que nos recordó palabras que no escuchábamos desde hace tiempo.
"Claro que sí... antes había mucha gente vagamunda que se dedicaba a asustar. Cuentan que allá por Paraíso, un señor que venía en su caballo por la noche, oyó como un llanto de bebé a la orilla de la calle... Se asomó a ver qué era y dijo "qué infeliz la mamá de este chiquito, onde lo viene a abandonar aquí en media calle" y agarró y se bajó del caballo y envolvió al chiquito -era un bebé chiquititico, casi recién nacido- en la jacket y se volvió a subir al caballo. Claro, como estaba oscuro, no vio bien lo que estaba llevando, y al rato de andar oye que el bebé le dice "Tatica, véame los dientes" y onde vuelve a ver y se encuentra con aquella cara de yegua, ¡y claro, era una segua disfrazada de bebé! Y la hizo tirada del caballo con todo y jacket, y quedó mudo un montón de días del puro susto... Eso debe ser positivo, porque a mí me han contado de mi tío Isidro, que le decíamos "Chilo" que venía de Orosi a Paraíso a pie, porque quería aprender a tocar violín. Ellos tenían una finca de ganado y él era peón y trabajaba ahí y en otras fincas también. Todos los días como a las cuatro de la tarde, tomaba café y se catrineaba (porque él era muy fino) y cogía el violín para irse a Paraíso (como no tenía caballo, se venía a pie, porque abuelo sí tenía bestia, pero él no se la agarraba).
Un día, cuando venía de vuelta para la casa, como a las 7 de la noche, vio un zopilote negritico y se imaginó que qué haría un pájaro ahí tan tarde... Siguió caminando y al rato se acordó del zopilote y se volvió a ver para atrás y en eso vio un chiquillo todo vestido de blanco que venía corriendo detrás de él. Se asustó mucho y dijo a correr y correr, y entre más corría, más se apuraba el chiquillo para alcanzarlo. Cuando llegó a Orosi, corrió a meterse en la casa de un tío que vivía en el puro centro. Llegó corriendo a empujar la puerta (en ese tiempo no había picaporte, solo tranca de esas que son un tuco de madera con un clavo) y entonces la tranca, del empujón, se arrancó y mi tío entró corriendo y gritando "Tío Tobías, tía Juanita, es Chilo, el hijo de Mana Joaquina" y les contó que se le había puesto atrás un chiquillo. "¿Ve? Eso le pasa por andar en la calle tan de noche", le dijo la tía. "Eso que usté vio no es más que una Segua, pa que no vuelva a andar de noche en la calle". Al final, estaba tan asustado (cuando un hombre siente miedo, es porque de verdad la cosa da susto) le dieron posada para esa noche. El violín amaneció tirado afuera y del chiquillo no volvió a saber... Como a las cinco de la mañana recogió los chunches y se jue sin despertar a la gente de la casa, porque tenía que trabajar. Cuando llegó a la casa ya mi abuela estaba levantada haciendo el almuerzo de la peonada y se la encontró muy preocupada porque él no había llegado a dormir. Cuando contó la historia, su mamá le prohibió bajar a Paraíso, porque dicen que ahí antes había muchas brujas. "Imagínese, que lo hubiera alcanzado esa bruja, lo deja asombrado y usté en medio de la nada sin naide que le ayude", le dijo mi abuela. Y entonces tío Chilo no volvió a bajar de noche a Paraíso".
Al terminar doña Marianita, hablamos de la importancia de este tipo de historias en el imaginario cultural de la época (le explicaron a Cristina que muchas veces estas historias con moraleja se inventaban para asustar a los hombres que se iban a emborrachar y volvían tarde a la casa. Otras, como doña Marianita, dicen que no, que esas cosas sí pasaban de verdad, porque había gente que se dedicaba a asustar, como las brujas de Paraíso y de Escazú -yo no sabía que en Paraíso hay una tradición parecida a la de Escazú en relación con las brujas-). Les comenté a las señoras que cuando yo estaba pequeña y vivía en Bahía Ballena, no teníamos luz y entonces en la noche lo que hacíamos era contar historias como esta... Doña Marianita nos decía que sí, que es que ahora la televisión ha cambiado mucho las cosas. Y concluyó con una frase que me llamó mucho la atención:
"Uno, entre más vive, más ve y más sabe."
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